La identidad del lenguaje: Cuando lo que dices de ti mismo es más poderoso que la emoción o la disciplina
El lenguaje no llega después de la identidad para describirla: la constituye desde antes de que haya algo que describir. Lo que te dices a ti mismo en silencio no es una opinión sobre quién eres; es la instrucción real desde la que opera tu conducta, tu disciplina y todo lo que sostienes cuando nadie te observa y ninguna emoción te acompaña.

