La arquitectura del engaño
Hay quien sale de una relación, un trabajo o una sociedad sin saber exactamente qué le ocurrió, solo con la certeza de que en algún momento dejó de confiar en su propio criterio. El gaslighting opera así, desde el interior de la percepción, y nunca en el vacío: requiere a alguien que fabrica una identidad de víctima para controlar la realidad y a alguien que cede la autoridad sobre la suya. Un análisis de la arquitectura completa, y de lo que ocurre cuando alguien reconoce en cuál de las dos operaciones está participando.

